sábado, 29 de octubre de 2016

La saga de los fotógrafos Napoleón de Barcelona y sus cartas de visita a través de los tiempos



Hoy nos complace compartir una de las colecciones de la familia Borguñó más originales y específicamente dedicada a una saga familiar de fotógrafos barceloneses, popularmente llamados "Los Napoleón". Decímos lo de colección original porque en esta ocasión Agustí Borguñó y su hijo Jorge fueron separando las fotos que mostraban los diferentes logotipos y anagramas que la familia de los Napoleón mostraba en los retratos y cartas de visita realizados entre 1850 y principios del siglo XX.

En esta colección que hoy mostramos los Borguñó unen su pasión por la fotografía y los anagramas de marca. En las cartas de visita que se popularizaron durante la mitad del siglo XIX, la mayoría de fotos solían mostrar en su anverso el logotipo del fotógrafo profesional que la había realizado. Con el paso de los años junto al logotipo se fueron mostrando las medallas y premios obrenidos por el fotógrafo en cuestión. Este hecho produjo que algunos de los anversos fueran auténticas obras de arte publicitarias.


Pues bién, esta colección de hoy nos muestra los diferentes anversos que la familia de los Napoleón fueron renovando con el paso de los años y las generaciones. Todas son diferentes, no vais a ver ninguna repetida.

Las seis primeras corresponden a los inicios de la pareja de fotógrafos y aún no lucen los premios ylas medallas que posteriormente fueron ganando. Los cambios solamente  corresponden al tipo de letra utilizado y los diferentes colores de la tinta del fondo.




Pero cuando los Napoleón empezaron a ganar premios, las cartas de visita se fueron "vistiendo" con el fin de auto promocionarse al mostrar a los clientes lo buenos que eran con tanto y tanto premio. Los primeros premios fueron nacionales y posteriormente empezaron a ganar medallas en las exposiciones internacionales.





Como se puede ir observando con el paso del tiempo los Napoleón fueron incluyendo en sus anversos de las cartas de visita, unas extraordinarias y espectaculares composiciones publicitarias.





En el álbum dónde Jorge Borguñó fue poniendo las diferentes cartas de visita, también encontramos diferentes anversos de fotografías de un tamaño superior al de las clasicas cartas de visita.


En el último lugar, este original álbum contiene una fotografía tipo Postal cuyo anverso ya utiliza varias tintas.



Una de las famílias barcelonesas más importante en los inicios de los negocios de fotografía de la Ciudad Condal en el siglo 19 fue, sin lugar a dudas la saga de los Napoleón.

Preferimos que sea José Angel Montañés, un experto en estas lides, el que nos cuente un poco quienes fueron una de las famiñias más populares de Barcelona durante los comienzos de la fotografía y el cine.

Entre la segunda mitad del siglo XIX y la década de los años 30 del XX, todo el que quería ser alguien en Barcelona tenía que pasar por el estudio fotográfico de los Napoleon para que le hicieran un retrato. Fundado en 1852 por el músico militar de origen manchego Antonio Fernández y su mujer, la francesa Anaïs Tiffon, la galería de retrato Napoleon -sin acento, pues en la época lo chic era llevar nombre francés-, funcionó hasta 1933 en la Rambla Santa Mónica donde hoy está el Frontón Colón y acabó siendo el estudio más importante de la ciudad y cita obligada para las personas importantes que vivían en Barcelona o la visitaban, fueran políticos, militares, autoridades eclesiásticas, actores, cantantes y arquitectos, pero también nobles y reyes como Isabel II y Alfonso XII.


La calidad de sus trabajos se tradujo en prosperidad económica, algo que permitió a "Fernando", como lo llamada su mujer y no Fernández, a reformar el estudio. La prensa se hizo eco de la inauguración en 1893 del lujoso "palacio de la fotografía", como fue calificado, en el que llegaron a trabajar 25 empleados. Dotado con la última tecnología del momento, disponía de un nuevo jardín que posibilitaba hacer fotos a caballo o en carruaje y de un zona para niños donde posaban con ovejas, ciervos y perros disecados, algo que hacía las delicias del público más adinerado de la ciudad.
El estudio Napoleon también fue el lugar escogido por los hermanos Lumière para mostrar por primera vez en la ciudad, las posibilidades de su invento, el cinematógrafo, poco tiempo después de haberlo hecho en París.
CDV de una de las prensas de Napoleón

El éxito de la firma hizo que surgieran sucursales regentadas por los hijos del matrimonio en Madrid (1880), en la desaparecida Plaça del Àngel de Barcelona (1896) y en Palma de Mallorca (1907), y que los Napoleon fueran reconocidos con títulos como el de fotógrafos reales a partir de 1875. También llevó a otros fotógrafos a querer sacar tajada del boyante negocio y que plagiaran, -la piratería no es un fenómeno solo de nuestros días-, la marca que les identificaban añadiendo tras "Napoleon" los números I, II, III y IIII.

"Antonio fue un tipo muy espabilado. En su familia se explica que los padres de Anaïs no estaban de acuerdo con la relación de su hija, pero quedaron convencidos cuando el albaceteño encontró en el interior de un armario que compró en el mercado de los Encants un montón de monedas que le dieron fortuna", asegura la comisaria. Curiosamente, entre los miles de objetos que llegan a los Encants semanalmente es posible adquirir alguna de las fotografías que los Napoleon realizaron, y que se distinguen por su ampulosa "N", como señal de la casa.


En marzo se colocará una placa conmemorativa en el edificio del Frontón Colón y se inaugurará allí otra muestra dedicada a la vertiente cinematográfica de estas tres generaciones de fotógrafos. Además, se instalarán en la ciudad retratos a tamaño humano de los Napoleon con la cara agujereada para que el público pueda hacerse una fotografía "de época" personalizada, por lo que siglo y medio después, los Napoleon seguirán haciendo retratos en la ciudad."

Hasta aqui este resumen de lo que fue la vida de esta familia que a tantos y tantos personajes fotografiaron con el paso de los años. Nos complace finalizar este artículo con la fotografía que nuestra tía Pilar se hizo. Una auténtica cintura de avispa inmortalizada por alguno de los Napoleones.

Nuestra querida tía Pilar Clua

Familia Borguñó 2016

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