sábado, 21 de febrero de 2015

Radio transistor portátil Baybor T66, una compañía amable.

Nos complace compartir uno de los pocos folletos publicitarios de las radios de transistores Baybor que en la familia tenemos en mas buen estado. Se trata del folleto que se publico con el lanzamiento al mercado del modelo T-66. El fundador de la empresa Jorge Borguñó para darle nombre a la nueva radio prefirió continuar empleando la letra T que ya había iniciado el modelo T-62. Era una clara alusión al novedoso componente electrónico que incorporaban: el Transistor. Baybor y la letra T fueron de la mano mientras Jorge Borguñó se dedico a la fabricación en Barcelona de radios de uso domestico.

Este folleto de la T-66 fue diseñado y ejecutado en 1965 por el publicista y fotógrafo Zardoya que era un buen amigo de la familia Borguñó. La imagen de la primera hoja del folleto resalta el reducido tamaño del aparato, comparándolo con un pasaporte de la epoca. Una radio ya no era un objeto grande y pesado que siempre tenia que estar instalado de forma fija. La nueva tecnología de los transistores permitía fabricar radios portátiles, la Baybor T-66 ya cabía dentro de un bolsillo y podías llevártela a todas partes. En el mensaje publicitario ya se daba a conocer lo que el futuro comprador podía encontrar adquiriendo el nuevo modelo fabricado por Jorge Borguñó Clua:

"Una compañía amable en su viaje, en el trabajo o en el descanso"

Made in Borguñó



Con el modelo Baybor T-66 se podía sintonizar a todas las emisoras importantes de la epoca que emitían en onda media. La frecuencia modulada (F.M.) que hoy utilizan todas las emisoras, aun no había llegado a los hogares españoles. La señal de la onda media tampoco era en sonido estéreo, con un solo altavoz ya bastaba. Y lo mas importante de las características del aparato, los 6 transistores que incorporaba. Lo de llevar tanto transistor, si que molaba !!! 



Esta foto publicitaria realizada por Zardoya nos transporta a otros tiempos en donde el marketing  era muy distinto al de ahora. El producto que se anuncia queda camuflado entre tanta flor y  esta modelo que parece que este anunciando de todo, menos una radio Baybor. Eran otros tiempos publicitarios con flores exóticas y mujeres de ojos verdes y azulados.
Jorge Borguñó Clua no era aficionado a coleccionar sellos, pero este si que estaba cuidadosamente guardado entre sus recuerdos personales. En concreto estaba dentro de uno de sus libros de electrónica preferidos protegido con una pequeña funda que lo ha conservado en perfectas condiciones. No es de extrañar que le llamara la atención, ya que se trata de su querido y apreciado transistor. Sin la invención en 1940 de este componente la conquista del espacio y los ordenadores no hubieran podido ser posibles. Si el transistor no se hubiera inventado, Jorge Borguñó no hubiera fabricado tanta radio de pequeño tamaño. Para todo el que tuviera vocación de empresario electrónico, el transistor fue un regalo del cielo . Económicamente hablando, el transistor  en una ocasión a Borguñó le salvo la vida, pero esta es otra historia que la dejaremos para otro día.

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